Atrevete a ser…

Al comienzo de un nuevo día, atrévete a sonreír agradecidamente.

Cuando hay oscuridad, atrévete de ser el primero en resplandecer la luz.

Cuando hay injusticia, atrévete de ser el primero en condenarla.

Cuando hay algo que parezca difícil, atrévete a hacerlo de todas maneras.

Cuando la vida parezca aporrearte, atrévete a seguir luchando.

Cuando parezca que no hay esperanza, atrévete a encontrar alguna.

Cuando te sientas cansado, atrévete a seguir adelante.

Cuando hay tiempos duros, atrévete ser mas duro.

Cuando el amor te hiere, atrévete a amar de nuevo.

Cuando alguien está lastimado, atrévete a ayudarlos a sanar.

Cuando otro esté perdido, atrévete a ayudarles a encontrar el camino.

Cuando un amigo tenga una caída, atrévete de ser el primero en extender la mano.

Cuando te cruces en el camino con otros, atrévete a hacerlos sonreír.

Cuando te sientas grandioso, atrévete a ayudarle a alguien sentirse grandioso también.

Cuando el día haya terminado, atrévete a sentirte como si hubieras hecho lo mejor.

Atrévete a ser el mejor que puedas –

Todo el tiempo, atrévete a ser.

© 2004 Steve Maraboli

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Mecánico…

Una vez iba un hombre en su automóvil por una larga y muy
solitaria carretera cuando de pronto, su auto comenzó a detenerse hasta
quedar estático.

El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar que era lo
que tenía.

Pensaba que pronto podría encontrar que era lo que tenía
el auto pues hacía muchos años que lo conducía, sin embargo después de
mucho rato se dió cuenta de que no encontraba el daño del motor.

En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un hombre a ofrecerle ayuda.

El dueño del primer auto dijo: – Mira, este es mi auto de toda
la vida, lo conozco como la palma de mi mano.

No creo que tu sin ser el ueño puedas hacer algo. El otro hombre insistió con una cierta sonrisa,
hasta que finalmente el primer hombre dijo:

– Bueno, haz el intento pero no creo que puedas pues este es MI auto.
El segundo hombre echó manos a la obra y en pocos minutos
encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar.

El primer hombre quedó atónito y preguntó:
– ¿Como pudiste arreglar el auto si es MI auto?

El segundo hombre contestó:
– Verás, mi nombre es Felix Wankel….yo inventé el motor
rotatorio que usa TU auto!

Cuantas veces le decimos a Dios: esta es MI vida, este es MI
destino, esta es MI casa. Al enfrentarnos a los problemas y a los días
difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar pues “es NUESTRA vida”.

Solo aquel que es el autor de la vida y el amor, puede ayudarte
cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.

Hebreos 13:6 “De tal manera que digamos confiadamente: El Señor
es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre.”

-LoReNa-

Reunion juvenil Yucatan…

Fecha: 29 de Septiembre 2007

Lugar: Congregación de Conkal de la calle 18

Hora: 4 p.m.

Requisitos: Ganas de servir a Dios y Convivir con los jovenes. (incluye Biblia e Himnario xD).

Les Esperamos….

Aun me amarias??…

Un día, temprano en la mañana me levanté para observar la salida del sol. Oh, la belleza de la creación de Dios va más allá de la descripción! Mientras observaba, alababa a Dios por su bella obra.
Sentada ahí, sentí la presencia del Señor conmigo.
“Me amas?”, me preguntó.

“Por supuesto, Dios! Tú eres mi Señor y Salvador!

 

Entonces me preguntó:
“Si estuvieses físicamente incapacitada, aún me amarías?
Me quedé perpleja. Miré mis brazos, mis piernas, el resto de mi cuerpo y me pregunté cúantas cosas que hoy me parecen tan sencillas sería incapaz de hacer.
“Sería difícil, Señor, pero aún así te amaría”
“Si estuvieses ciega, amarías aún mi creación?
Cómo podría amar algo, siendo incapaz de verlo! Entonces pensé en toda esa gente ciega en el mundo y cuántos de ellos aman a Dios.
“Es difícil pensarlo, pero aún así te amaría”.
“Si fueses sorda, escucharías aún mi Palabra?”
Cómo podría, siendo sorda? Entonces comprendí que escuchar la Palabra de Dios no es meramente usar nuestros oídos, sino nuestro corazón.
“Sería difícil, pero aún escucharía tu Palabra”.
“Si estuvieses muda, alabarías aún mi Nombre?”
Pero cómo puedo alabar sin voz! Entonces se me ocurrió que Dios desea que le cantemos desde nuestra alma y corazón sin importar cómo sonemos. Y cuando alabamos a Dios no lo hacemos siempre con un cántico, y cuando somos perseguidos, le damos alabanza a Dios en nuestras palabras de gratitud.
“Aunque no pudiera cantarte físicamente, alabaría aún tu Nombre”.
“En realidad me amas? me preguntó el Señor.

Con valor y profunda convicción le contesté resueltamente.
“Sí Señor! Te amo porque tu eres el Dios único y verdadero!”
Pensé que había contestado correctametne, pero Dios respondió:
“Entonces por qué pecas?”
“Porque soy humana, Señor, y no soy perfecta!”
“Entonces, por qué en tiempos de paz, te alejas de mí, y en tiempos de angustia oras con el corazón?”

 

No hubo respuesta. Sólo lágrimas.
“Por qué solamente cantas en el templo? Por qué me buscas sólo en tiempos de adoración? Por qué me pides cosas tan egoístas? Por qué pides sin tener fé?”
Las lágrimas continuaron rodando por mis mejillas.

 

“Por qué te averguenzas de mí? Por qué no testificas de mí? Por qué en tiempos de prueba, lloras sobre otros hombros que no son los míos? Por qué pones pretextos cuando te doy la oportunidad de servir?”

Intenté contestar, pero no hubo respuesta que dar.

 

“Eres bendecida con la vida. No te hice para que desperdiciaras este regalo. Te he bendecido con talentos para servirme, pero contínuas dándome la espalda. Te he revelado mi Palabra, pero no obtienes el conocimiento de ella. Te he hablado, pero tus oídos están cerrados. Te he mostrado mi Gloria, pero tus ojos nunca la vieron. Te he enviado mis siervos, pero te has quedado sentada y no has pasado ante el llamado.
He escuchado tus oraciones y las he contestado todas, pero no entendiste su significado. En verdad me amas?”

 

No podía contestar. Cómo podría hacerlo? Estaba terriblemente avergonzada. No tuve excusas. Cuando hube llorado y las lágrimas habían fluído dije:
“Señor, por favor, perdóname! Soy indigna de ser tu hija!”
Pero El me contestó: “Esa es mi Gracia, hija mía”.

 

“Entonces, por qué contínuas perdonándome? Por qué me amas tanto?”
“Porque tú eres mi creación. Tú eres mi hija. Nunca te abandonaré. Cuando llores, lloraré contigo. Cuando rías, reiré contigo. Cuando caigas, te levantaré. Cuando estés deprimida, te animaré. Cuando te sientas cansada, te llevaré sobre mis hombros. Estaré contigo hasta el fin de los días, y por siempre te amaré. Sólo tú permanece fiel”.
Nunca antes había llorado como en ese momento. Cómo pude lastimar a mi Dios con todo lo que hice! Le pregunté: “Cúanto me amas?”
Estrechándome en Sus brazos, miré Sus manos traspasadas.
Me incliné a los pies de Cristo, y por primera vez, en verdad oré.
~ Anónimo ~

Mi abogado…

Después de haber vivido “decentemente” en la tierra, mi vida llegó a su fin.
Lo primero que recuerdo es que estaba sentado sobre una banca, en la sala de espera de lo que
imaginaba era una Sala de Jurados.

La puerta se abrió y se me ordenó entrar y sentarme en la banca de los acusados.
Cuando miré a mi alrededor vi al “Fiscal”, quien tenía una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona mas demoníaca que había visto en mi vida.

Me senté, miré hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar.
La puerta de la esquina se abrió, Su presencia demandaba admiración y respeto.
Yo no podía quitar mis ojos de Él; se sentó y dijo: “Comencemos”.

El Fiscal se levantó y dijo:
“Mi nombre es Satanás y estoy aquí para mostrar por qué este individuo debe ir al Infierno”.

Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en el pasado, cuando engañaba a otras personas.Satanás habló de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona y, entre mas hablaba, mas me hundía en mi silla de acusado.

Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi Abogado, a medida que Satanás mencionaba pecados que hasta había totalmente olvidado.

Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mí, e, igualmente, molesto con mi abogado, quien estaba sentado en silencio.

Yo sabía que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida, ¿no podrían esas cosas buenas por lo
menos equilibrar lo malo que había hecho? Satanás terminó con furia su acusación y dijo:

“Este individuo debe ir al Infierno, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario. Por fin se hará justicia este día”.

Cuando llegó su turno, mi Abogado se levantó y solicitó acercarse al juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás.

Cuando se levantó y empezó a caminar, lo pude ver en todo su Esplendor y Majestad.
Hasta entonces me di cuenta por qué me había parecido tan familiar era Jesús quien me representaba, Mi Señor y Salvador.

Se paró frente al Juez, suavemente le dijo: “Hola Padre”, y se volvió para dirigirse al Jurado “Satanás está en lo correcto,al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones.

Reconozco que el castigo para el pecado es muerte y este hombre merece ser castigado.
Respiró Jesús fuertemente, se volteó hacia su “Padre” y con los brazos extendidos proclamó:
“Sin embargo, yo di mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna y el me ha aceptado como su Salvador, por lo tanto, es mío”.

Mi Salvador continuó diciendo:
“Su nombre está escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar.

Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia.
“Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miró a su Padre
y suavemente dijo:
“No se necesita hacer nada mas, lo he hecho todo”. El Juez levantó su poderosa mano y,
golpeando la mesa fuertemente, las siguientes palabras salieron de sus labios:
“Este hombre es libre, el castigo para él ha sido pagado en su totalidad, caso concluido”.

Cuando mi Salvador me conducía fuera de la Corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido:
“No me rendiré jamás, ganaré el próximo juicio”.

Cuando Jesús me daba instrucciones hacia donde me debía dirigir, le pregunté:
“¿Ha perdido algún caso?”.
Jesús sonrió amorosamente y dijo:

“Todo aquel que ha recurrido a mí para que lo represente, ha obtenido el mismo veredicto tuyo…..
Pagado en su totalidad”.

San Juan (5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Romanos (8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

-Anonimo-

Adoptado…

Una vez escuché a un grupo de chamacos que se estaban burlando de un niño de la escuela que era hijo adoptivo. Le dijeron a él,”Tu no eres el verdadero hijo de tu papá.”

El se aguantó lo más que pudo, pero al final les contestó,”Lo único que les puedo decir es que mi padre me escogió a mí, pero sus padres no pudieron hacer otra cosa que aceptarlos a ustedes.”

Que hermoso es saber que fuimos escogidos por Dios para ser llamados sus hijos ..! y que desde mucho antes de nacer aún desde el vientre de nuestra madre, ya nos conocía y nos formó con detalle y delicadeza, ¿cómo no vamos a estar agradecidos con Él? si nos ha invitado a ser parte de su famlia.

Efesios 1:4-6

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en caridad; el cual nos señaló dede antes el camino para ser adoptados en hijos por Jesús, el Cristo, en sí mismo, por el buen querer de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado;

1 Pedro 2:9
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

-Anonimo-

Una plática con Dios…

HOMBRE: Padre Nuestro que estas en los cielos..

DIOS: Si.. Aquí estoy..

HOMBRE: Por favor … no me interrumpa. ¡Estoy orando!

DIOS: ¡Pero tu me llamaste!..

HOMBRE: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy orando…. Padre Nuestro que estas en los cielos…

DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.

HOMBRE: ¿Cómo?

DIOS: ¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre Nuestro que estás en los Cielos. Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?

HOMBRE: Pero no quise decir eso. Estoy orando. óro el Padrenuestro todos los días, me siento bien orando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.

DIOS: Pero ¿cómo puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el cielo es paz, que el cielo es amor a todos…

HOMBRE: Es que realmente no había pensado en eso.

DIOS: Pero… prosigue tu oración.

HOMBRE: Santificado sea tu nombre…

DIOS: ¡Espera ahí! ¿Qué quieres decir con eso?

HOMBRE: Quiero decir… quiero decir… lo que significa. ¿Cómo lo voy a saber? Es parte de la oración. ¡Solo eso!

DIOS: Santificado significa digno de respeto, santo, sagrado.

HOMBRE: Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. “Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo…”

DIOS: ¿Estás hablando en serio?

HOMBRE: Claro! ¿Por qué no?

DIOS: ¿Y que haces tú para que eso suceda?

HOMBRE: ¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de eso… sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que acontece en el cielo y en la tierra también.

DIOS: ¿Tengo control sobre ti?

HOMBRE: Bueno… ¡Yo voy a la Iglesia!

DIOS: ¡No fue eso lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi?

HOMBRE: Por favor, ¡Para de criticar!

DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer.. ¿Qué hacer con aquellos que rezan y aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad….

HOMBRE: Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo por todo. Si mandas lluvia, pido sol.. si mandas sol me quejo del calor, si mandas frío, continuo reclamando; pido salud, pero no cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.

DIOS: Excelente que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.

HOMBRE: Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración está demorando mucho más de lo acostumbrado. Continúo…”el pan nuestro de cada día dánoslo hoy”…

DIOS: ¡Para ahí! ¿Me estas pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre sino también de Mi Palabra. Cuando Me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no lo tienen. ¡Puedes pedirme lo que quieras, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la última parte de tu oración, continúa…

HOMBRE: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”

DIOS: ¿Y tu hermano despreciado?

HOMBRE: ¿Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.

DIOS: Pero.. ¿Y tu oración? ¿qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de tí! ¿Entiendes?

HOMBRE: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.

DIOS: ¡No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece. Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.

HOMBRE: ¿Puedes? ¿Pero cómo?

DIOS: Perdona a tu hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré.

HOMBRE: Pero Señor.. no puedo perdonarlo.

DIOS: ¡Entonces no me pidas perdón tampoco!

HOMBRE: ¡Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ayúdame Señor!. Muéstrame el camino a seguir.

DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú… ¿Cómo te estas sintiendo?

HOMBRE: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.

DIOS: Ahora terminemos la oración.. prosigue…

HOMBRE: “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal…”

DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado.

HOMBRE: y ahora.. ¿Qué quieres decir con eso?

DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretas. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.

HOMBRE: ¡No te entiendo!

DIOS: ¡Claro que entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro.

HOMBRE: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.

DIOS: ¡Claro que te perdono! Siempre perdono a quien está dispuesto a perdonar también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.

HOMBRE: ¿mmm? ¿Terminar? Ah, sí, “AMEN!”

DIOS: ¿Y qué quiere decir “Amén”?

HOMBRE: No lo sé!!!! Es el final de la oración. Simplemente.

DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA , estoy de acuerdo con todo lo que oré.

HOMBRE: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.

DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. ¡Te bendigo, y permanece en mi paz!

HOMBRE: ¡Gracias Señor! ¡Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo!

– Autor desconocido-