Te imaginas ¿Qué pasaría si tratáramos nuestra Bíblia de la misma forma como
tratamos nuestro celular?
- Cargaríamos nuestra Biblia en la cartera, en el maletín, en el cinturón o en el bolsillo.
- Le diéramos una ojeada varias veces al día.
- Nos volveríamos para buscarla si la olvidáramos en casa o en la oficina.
- La usaríamos para enviar mensajes a nuestros amigos.
- La trataríamos como si no pudiéramos vivir sin ella.
- La regalaríamos a los chicos, para su seguridad.
- La llevaríamos siempre a cualquier viaje, como auxilio y ayuda.
- La consultaríamos en todo momento Leer el resto de esta entrada »


El amor es como un niño que juega a las escondidas, tu tienes que buscar y buscar en varias personas a ver en donde se escondió, muchas veces piensas que ya lo encontraste y te das cuenta de que no era el amor quien estaba escondido en esa persona, sino que era la amistad disfrazada de amor.
Aunque una depresión severa puede destruir la vida de la persona enferma y la de su familia, si no recibe un tratamiento eficaz, en la mayoría de los casos se puede acabar con el sufrimiento. La depresión es una enfermedad que afecta al cerebro, la manera de pensar y el estado de ánimo, cambiando en muchos aspectos la vida cotidiana de la persona. No debemos confundir la tristeza, que es un estado de ánimo pasajero, con la depresión, que puede durar desde semanas hasta años.
Un jóven llegó a una vieja granja donde habitaba un señor ya grande de edad y le pidió trabajo para poder tener dinero, el señor en seguida contestó, claro!! solamente dejame preguntarle a mi socio y si el dice que sí, entonces podrás trabajar aquí, el señor entró a la pequeña cabaña y despues de 20 minutos, salió con una gran sonrisa y le dijo al jóven ¡Bienvenido! Mi socio dijo que puedes trabajar aquí, el jóven alegre se quedo a trabajar desde ese día.
Un predicador acababa de invitar a sus oyentes a buscar de Dios,
Dos hermanitos en puros harapos, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos: “vaya a trabajar y no molesten”, se oía detrás de la puerta; “aquí no hay nada, pordiosero…”, decía otro…Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños…