Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos
hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.
A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a
nuestros pies.
Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro
corazón.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras
vidas.
Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.
Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.


Jueves, Junio 12, 2008 a las 04,06
Hola me gusto este blog, por las reflexiones que tiene, por eso
les paso el mío para el que le guste los poemas, los versos o se sienta identificado en uno de ellos pueda disfrutarlo.
Mi blog es http://www.midulcequimera-mep.blogspot.com
Espero que les guste.
Gracias. Maria Eva
Viernes, Junio 13, 2008 a las 02,06
CLARO KE SI
TARDE LO APRENDI
PERO ES ASI
LAS PERSONAS NO SE KEDAN PARA SIEMPRE
SOLO CUMPLEN UN PROPOSITO EN NUESTRA VIDA
CADA PERSONA NOS DEJA ALGO Y SE LLEVA ALGO
Y ESE ALGO ES LO KE NOS UNE… AUN EN LA DISTANCIA
LA VERDADERA AMISTAD Y EL VERDADERO AMOR SIGUEN CRECIENDO…
Viernes, Septiembre 12, 2008 a las 06,09
Pues es cierto muchos de los amigos llegan
toman algo de ti y se van
te entregas tanto que te quedas enamorado
esperando a que llegue alguien mas a ofrecerle
todo lo que tienes, pero duele!!!
como entender que las personas llevan y se van
como explicar que cada quien tiene un amisión
muy buena reflexion
muy padre el espacio
saludos
Lunes, Octubre 27, 2008 a las 12,10
Me parece un post muy tierno. Lindas palabras y muy emotivas.
Saludos,
Mariana
Gracias.
Martes, Noviembre 11, 2008 a las 07,11
hola,Dios les bendiga, me encanto esta reflexion sobre el arbol y los amigos porque dice grandes realidades y ojala que las primeras hojas o nuestros primeros amigos que son mama y papa siempre estuvieran con nosotros; pero como no es asi demostremoles todo nuestro amor y cariño dia a dia, digale que los ama, abrazelos, mimelos, respetelos, demuestreles que son importante para usted y que le agradece a ellos despues de Dios un regalo tan importante como la vida.