La luciernaga y la serpiente…
Publicado por ReX on Lunes, Abril 28, 2008
Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga.Ésta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía…
Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar!!! - contestó la serpiente.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? - preguntó la luciérnaga.
- No!!! - contestó la serpiente…
- ¿Yo te hice algún mal? - dijo la luciérnaga.
- No. - volvió a responder la serpiente.
- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
- ¡¡¡Porque no soporto verte brillar!!!
Moraleja:
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos:
¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie?
Sencillo es de responder… Porque no soportan verte brillar……!!!!
Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte… porque tu luz seguirá intacta.
Tu esencia permanecerá, pase lo que pase…..
Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores!!
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Amor se escribe con ‘P’… porque para obtener lo que deseas, debes de PERSEVERAR hasta alcanzar lo que te has propuesto.
Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.
¿Alguna vez has regalado algo?
Bueno ya era hora de tener la invitación de la reunión Juvenil Nivel Sureste de cada 4 meses, esta vez le corresponde a la Hermosa ciudad de Cancún, con los hermanos de la congregación Cancún Centro.
El hijo mayor de 11 años de edad no podía hacer nada más que ver la desesperación.